En su primer día como profesor en el colegio La Merced y San Francisco Javier de Burgos, Víctor Muñiz advirtió a los alumnos de primero de bachillerato que en la asignatura de Historia se hablaría, sobre todo, de fútbol. El anuncio, recuerda, dividió a la clase en dos bandos. Los que se frotaron las manos con la perspectiva de disertar sobre Messi y Cristiano Ronaldo, estrellas indiscutibles de LaLiga Santander en aquella campaña 2013/2014, y los que no entendieron que el gran tema de conversación en la calle o en las casas fuera a entrar en el aula. Con el tiempo, todos vieron que estaban equivocados. Después de conocer que soldados alemanes e ingleses pararon por un día la I Guerra Mundial para disputar un partido o que un equipo de prisioneros ucranianos desafió al régimen nazi, unos y otros recibieron su lección: ni el fútbol se reduce a los 90 minutos sobre el césped ni se puede subestimar su dimensión social, cultural y política, su imbricación con el devenir del mundo contemporáneo. A su vez, el entonces docente en prácticas se convenció de su capacidad para usar el deporte más universal como una vía hacia el saber y el desarrollo de una mirada crítica, misión que hoy sigue guiando su vida.
12 lecciones de fútbol e Historia
En los 12 capítulos de ‘Victorias y derrotas’ el profesor burgalés Víctor Muñiz propone un viaje por algunos de los principales acontecimientos del siglo XX –las Guerras Mundiales, la Guerra Civil española, la desintegración de Yugoslavia o las dictaduras militares en Latinoamérica, entre otros– a través de personajes y episodios relacionados con el balón.
Uno de los protagonistas es Sócrates, futbolista brasileño de los años setenta y ochenta. En el Corinthians impulsó un modelo asambleario en el que directivos, entrenadores, utilleros y jugadores tenían la misma voz y voto a la hora de gobernar el club. Asimismo, con sus celebraciones con el puño en alto se convirtió en un símbolo de la lucha para restablecer la democracia en Brasil.
En el relato también aparecen héroes anónimos, como los soldados ingleses y alemanes que disputaron un partido en la Navidad de 1916, durante la I Guerra Mundial, o políticos como Benito Mussolini. El líder, explica Muñiz, convirtió la victoria del combinado italiano en la Copa del Mundo de 1934 en una operación propagandística para legitimar y exaltar el régimen fascista.

