“Queremos darnos una alegría” dijo Marcelino ayer. Sonreía el técnico asturiano del Villarreal en víspera de la visita de la Juventus de Turín (21:00 horas, Movistar+), como si la estatura del rival no le intimidase. Como si no sintiera el peso de la presión de sumar tres puntos, y el desafío le moviera al buen humor más que a la tensión, tras el accidentado viaje al campo del Tottenham (1-0) en la primera jornada de una competición que parece diseñada para meter entre los 24 clasificados a la siguiente ronda a entidades de presupuestos inalcanzables. “Estamos en un escalón inferior a los clubes top”, admite Marcelino, “pero creo que podemos ser competitivos”.

