Corría el minuto 113 de la semifinal de la Eurocopa contra Alemania cuando Athenea del Castillo asistió a Aitana Bonmatí en el área. Las dos veces Balón de Oro, situada en su vía de entrada favorita al área rival —el intervalo entre la lateral izquierda y la central contrarias— dejó correr el balón por debajo de sus piernas para librarse de Rebecca Knaak. Cuando volvió a encarar el balón, y sin apenas levantar la mirada del suelo, ya sabía que la portera Ann-Katrin Berger había descuidado el primer palo y disparó. El resto es historia.

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