<strong>Gennaro Gattuso</strong> se ha convertido en la <strong>décima tumba</strong> del mausoleo de entrenadores del accionista mayoritario,<strong> Peter Lim,</strong> en el <strong>Valencia</strong>. <strong>Nunca </strong>ha tenido el magnate singapurense especial <strong>consideración por los técnicos</strong> que han ido ocupando el banquillo de <strong>Mestalla</strong>. Solo tuvo especial <strong>predilección por Nuno Espirito Santo</strong>, con el que tenía una estrecha relación -a través de <strong>Jorge Mendes-</strong>, y al que le hizo sitio obligando a <strong>Amadeo Salvo a ejecutar a Juan Antonio Pizzi</strong>, que tenía contrato en vigor, en 2014 De todos los que vinieron después, <strong>Gattuso </strong>ha sido <strong>al que más ha escuchado Lim</strong>. Pero lo <strong>terminó abandonando </strong>sin los refuerzos que le reclamó en verano ni en invierno. El técnico italiano, que <strong>no necesitaba entrenar</strong> al Valencia <strong>para vivir </strong>ni para granjearse una carrera, renunció a continuar en esas condiciones. Y el club -al contrario que en otras dimisiones- <strong>aceptó llegar a una salida pactada</strong>. Peter Lim sigue engordando su lista de cadáveres, con <strong>Voro </strong>como recurso de <strong>urgencia </strong>en momentos de crisis.

