Adama Boiro, de 22 años, nació en Dakar (Senegal), pero desde los cuatro años vivía en Pamplona hasta que el Athletic pagó a Osasuna su cláusula de rescisión de dos millones de euros. Álvaro Djaló, de 25 años, es madrileño de nacimiento, aunque a los pocos meses se trasladó con su familia a Bilbao. Su sueño era jugar en el Athletic, pero nadie apreció sus cualidades hasta que decidió viajar a Portugal, por su cuenta y riesgo, y presentarse en varios clubes. El Sporting de Braga le fichó; el año pasado le marcó un gol al Real Madrid en la Champions y, por fin, el Athletic se fijó en él. Pagó 15 millones de euros por su traspaso.

