El último entreno de la selección gala antes de medirse en la jornada ante Irak dejó una escena un tanto curiosa. Nada más saltar al césped, Didier Deschamps inspeccionó el césped detenidamente ya que daba la sensación que no le gustaba del todo su estado. Y tras hacerlo, fue directo a donde estaba su capitán, Kylian Mbappé para consultarlo con él demostrando de este modo que la influencia del delantero francés en el combinado galo es total.

