En el partido entre Charlotte Hornets y Detroit Pistons vivimos una situación un tanto peculiar: con 43 a 46 a favor de los Pistons, Lamelo Ball, base local robaba un balón que parecía ser una canasta fácil. Sin embargo, el base norteamericano siguió corriendo una vez llegado a la pintura y, en vez de ejecutar una bandeja fácil, se fue a la esquina para encestar un triple.

