Más allá de la apretada lucha por el campeonato y el enésimo retorno de Marc Márquez, la gran historia de la temporada en el Mundial de Moto GP es la consolidación del dominio europeo en el certamen. Este cambio de tornas tiene acento italiano, con Ducati y Aprilia exprimiendo su menor presupuesto con soluciones creativas que han dejado atrás a los gigantes de Japón, encallados desde el inicio de la pandemia. Nada de lo que han intentado Yamaha y Honda, las grandes dominadoras de todos los tiempos, les ha servido de mucho este año. Tampoco el talonario. Tan solo sus campeones del mundo, Fabio Quartararo y el de Cervera, con su talento desbordante, han logrado mantener la corona más preciada, la de pilotos, en el Pacífico.

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