La vuelta a la vida es una expresión literal en el caso de Anthony Kim, el golfista estadounidense que este domingo ha escrito en Adelaida una de las historias más sorprendentes y conmovedoras del deporte mundial. A los 40 años, Kim ha ganado el segundo torneo de la temporada de LIV, la Liga suadí, bajo el sol australiano, y en su abrazo a su hija Isabella, que corrió junto a papá después del putt victorioso, en las lágrimas de un rostro que cuenta el pasado y en sus palabras cargadas de dolor se escondía una resurrección que va más allá del golf.

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