La imagen es brutal y no se pudo ver con la claridad que merecía. Sólo en las espectaculares on-board se podía llegar a adivinar la barbaridad que firmó Carlos Sainz en los primeros metros del Gran Premio de Singapur. El español volvió a firmar una gran arrancada, se lanzó a una situación arriesgada y colocó al Williams FW48 donde no tocaba. Como durante toda la campaña, el madrileño se hace fuerte en la Fórmula 1 pese a que el premio final sea inexistente.

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