El nuevo es el primero en salir. Con el número 2 en la espalda, el nombre de Lorenzo Brown inaugura el desfile de los jugadores españoles cuando son presentados en la pista antes de cada partido. Brown bota, salta y abre una fila que completan el resto de internacionales chocando las manos. La liturgia comienza en el más novato de los baloncestistas de España, el base estadounidense nacionalizado por la vía exprés antes de este Eurobasket por las urgencias para cubrir el puesto tras las lesiones de Ricky y Alocén y la retirada de la selección de Sergio Rodríguez. Y precisamente en las manos de Brown comenzará a escribirse el futuro de España en el torneo después de la derrota contra Bélgica. El equipo de Scariolo se jugará la clasificación para octavos en las citas ante Montenegro (este martes, 16.15, Cuatro) y Turquía (miércoles, 13.30, Cuatro), dos conjuntos que también están al mando de dos norteamericanos de origen: Kendrick Perry y Shane Larkin. Es la hora de Brown pese a que anda tocado del hombro derecho.

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