“No es humano”, escribió la Euroliga en un mensaje de Twitter durante el último cuarto de la semifinal entre el Barcelona y el Madrid. Le acompañaba la imagen de un desatado Tavares después de otro de sus imponentes vuelos para taponar al azulgrana de turno que se atreviera a entrar en sus dominios. Laprovittola, Satoransky, Abrines y Vesely vieron al gigante elevarse sobre ellos como una montaña y escupir sus lanzamientos como si fueran enanitos. Cualquier balón quedaba engullido por unas manos que por tamaño nada envidian a las de Arvydas Sabonis, espectador en Kaunas de una nueva exhibición del tallo de Cabo Verde. Tavares firmó 20 puntos, 15 rebotes y cuatro tapones, una estadística demoledora que empequeñeció todavía más la trágica noche de la estrella rival, Nikola Mirotic: tres puntos y cero de siete en triples.

