A veces, en los entrenamientos, cuando quiere que sus futbolistas se expriman, Oleksandr Petrakov, el seleccionador ucraniano, les grita: “¡Que en Ucrania está muriendo gente!”. Después, en su habitación del hotel de Brdo (Eslovenia), en un paraje bucólico unos kilómetros al norte de Liubliana, se arrepiente un poco, duda si no estará siendo demasiado duro, si no estará poniendo demasiada presión a unos chicos que tienen amigos, familiares y conocidos en el frente de la guerra; o desaparecidos, o malviviendo en ciudades bajo control ruso como Jersón. Pero el equipo de Petrakov tiene una misión que el presidente Zelenski ha integrado en la estrategia general para resistir a Rusia: intentar clasificarse para el Mundial de Qatar. Necesita ganar dos partidos: este miércoles contra Escocia en Glasgow y el domingo contra Gales en Cardiff.

