Lamine Yamal todavía no ha mostrado durante este Mundial toda la versión que le convirtió en uno de los futbolistas más desequilibrantes del planeta. Solo ha marcado un gol, frente a Arabia Saudí, y ha atravesado el torneo entre problemas físicos, cambios y partidos en los que no siempre encontró la continuidad deseada. Sin embargo, en Francia basta con pronunciar su nombre para que regresen todos los fantasmas.

