Vincent Aboubakar es un tipo de 30 años que, después de haber dado por consumida su vida de trotamundos por Europa, el año pasado se fue al Al Nassr saudí, pero al que aún quedaba una noche inolvidable en el mayor escenario del fútbol. En un partido que Brasil tramitó mirando ya al partido de octavos del lunes contra Corea del Sur, el delantero camerunés cabeceó un centro en el tiempo añadido y regaló a su país una inesperada victoria contra la pentacampeona del mundo, que no pudo enmendar el expediente en una última carga con tantos fallos como Lukaku contra Croacia.

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