Gabri Valero (Menorca, 2007) ya no es solo el chico de los vídeos virales. Ya no es únicamente el extremo eléctrico que levantaba murmullos en Valdebebas cada vez que encaraba en el uno contra uno. Ahora empieza a ser algo más importante: un futbolista decisivo. Y esa es la frontera que separa el talento prometedor de los jugadores que realmente pueden aspirar a romper la puerta del primer equipo.

