Tan cerca y a la vez tan lejos. Un punto, en una final que no tuvo muchos, fue lo que separó al Real Madrid de un título que podría haber levantado con merecimiento en una de las finales más complicadas de alcanzar de la trayectoria de los últimos años. Si algo tiene el Real Madrid, al margen de historia y ADN, es orgullo y con él como bandera llegó hasta el partido definitivo y estuvo cerca del título casi hasta el último segundo. No pudo ser porque enfrente se topó con otro equipazo que también tiene, además de tremendas individualidades, ese particular gen ganador, y que supo dar con la inspiración en los últimos instantes para atar la victoria.

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