España ya tiene la segunda estrella y, con ella, un lugar privilegiado en la historia del fútbol. Pero el triunfo en el Mundial 2026 también abre la puerta a un desafío todavía mayor. Dentro de cuatro años, cuando el torneo regrese a la Península de la mano de España y Portugal, junto a Marruecos, la Selección no sólo defenderá el título de campeona, sino que tendrá la oportunidad de firmar una gesta al alcance de muy pocos equipos en más de nueve décadas de Copa del Mundo.

