El <strong>27 de mayo de 1981</strong>, hace <strong>41 años,</strong> la final de la <strong>Copa de Europa</strong> contra el <strong>Liverpool </strong>provocó la mayor <strong>ruptura </strong>en el <strong>uniforme del Real Madrid</strong> y también en los acuerdos de <strong>patrocinio </strong>entre <strong>clubes de fútbol y marcas</strong> de ropa deportiva. Aquella tarde, también <strong>en París</strong>, el equipo español abandonó su uniforme <strong>blanco impoluto</strong> y estrenó una equipación de la marca <strong>Adidas </strong>con <strong>tres bandas moradas</strong> en las <strong>mangas </strong>-estilo raglán, de una pieza desde el hombro-, los costados del <strong>pantalón </strong>y en la vuelta de las <strong>calzas</strong>.

