Desde Praia, París o Lisboa; pero también desde Atlanta o Nueva York. Da igual la procedencia, los kilómetros o el esfuerzo que hayan tenido que hacer para llegar aquí. Lo importante para ellos, la afición de Cabo Verde, es estar. Porque un siglo de espera es mucho más largo que un viaje de 12 horas en avión. Y vivir el debut mundialista de tu selección no tiene precio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *