Old Trafford lleno, récord de asistencia en una Eurocopa femenina de fútbol (68.871 espectadores; el absoluto fueron los 91.648 del Barça-Wolfsburgo) y victoria de Inglaterra. La fiesta estuvo más en la grada que en el campo, escenario de un encuentro inaugural que se desarrolló sin grandes luces sobre el campo. La anfitriona, uno de los equipos que arrancan la cita con el cartel de favorita colgado al cuello, resolvió en mate su puesta de largo en un lugar muy imponente que respondió a la llamada de las suyas. En el césped, sin embargo, no hubo mucho de Inglaterra ante una Austria de corte menor que apenas se sintió viva al inicio y en sus aproximaciones finales. Solo la inquietud del marcador le puso algo de intriga a la noche.

