Justo en aquel glorioso y nada lejano 1967 -en que nacieron todas las flores: mis talentosas compañeras Gabriela Warkentin y Martha Debayle, así como su servidor (un poco antes)-, el Parlamento del Reino Unido aprobaba la Sexual Offences Act o Ley contra delitos sexuales, que despenaliza las prácticas homosexuales “en privado”, y no fue sino hasta hace seis años que ahí mismo se indultó a 65.000 condenados por ser homosexuales, de los cuales solo 15.000 seguían vivos.

