Con sólo 2111 kilómetros recorridos en pretemporada por los más de 21.000 de los propulsores de Mercedes, 16.000 en los Ferrari y 10.500 en RBPTFord, multitud de problemas mecánicos y el gravísimo de la batería como punta del iceberg; y la falta de velocidad (a 3.982 del mejor crono de Leclerc, líder del invierno), el nuevo AMR26 de Aston Martin tiene sus grandes incertidumbres focalizadas en Honda. Que después se extienden, como en una relación estrecha, a conceptos importantes en el ADN del coche, como el tren trasero compactado, la caja de cambios propia y los planteamientos de Adrian Newey. El coche no ha nacido bien, tiene mucho trabajo para llegar al Gran Premio de Australia y puede quedar el curso vacío de expectativas desde pronto.

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