Hay una bronca importante en la Fórmula 1. El sábado del Gran Premio de Canadá desató una guerra civil en Mercedes que parecía imposible por los mensajes entre pilotos antes de sus duelos, la amistad teórica entre Kimi Antonelli y George Russell y un duelo que no llegaba por actitudes ni momento en pista. Pero todo cambió en el Gilles Villeneuve con el cara a cara en el sprint, el italiano en la grava y otra concepción del Mundial -con 18 puntos de diferencia- a partir del domingo (22:00 horas, DAZN). Hay batalla. «Somos pilotos y sabemos lo que hacer. Esperamos competir entre nosotros, pero no pensamos en eso», lanzó el británico.

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