A Montse Tomé la gran oportunidad de su vida le llegó en uno de los momentos más delicados de la historia de la selección. En pleno huracán por el caso Rubiales, la agresión sexual por el beso no consentido que el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) Luis Rubiales dio el 20 de agosto de 2023 en Sídney a la futbolista Jenni Hermoso justo después de que España ganara el Mundial, la técnica asturiana se hizo cargo del banquillo de la Roja. Ella había sido la mano derecha de Jorge Vilda, el entrenador con el que el grupo levantó la Copa del Mundo y que luego fue despedido por su apoyo al expresidente, pero su relación ya se había fracturado en esas semanas caóticas de división y heridas. Tomé ocupó el cargo en septiembre de 2023 e hizo una primera convocatoria que fue una bomba: dejó fuera a Hermoso, argumentó que era “para protegerla” y llamó a futbolistas que en esa época no querían ni oír hablar de volver a vestir la camiseta de la selección, como Patri Guijarro o Mapi León. Parecía entonces que la técnica duraría dos telediarios, pero casi dos años más tarde ha conquistado una Nations League, sigue al frente del grupo y se juega la renovación —su contrato termina el 31 de agosto— en una Eurocopa en la que España, que este viernes (21.00; La1) se mide en cuartos con la anfitriona, Suiza, es reconocida como la gran favorita.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *