Termina la mañana lluviosa y a los que van de negro, abrigados, chubasqueros para el agua, los atletas españoles les dicen que qué les pasa. Todos sonríen, eufóricos, todos gritan, aun los eliminados. Los relevos pitan, y eso lo cambia todo. Exceptuando el 4×100 masculino, que está en formación y que no pudo contar con Daniel Rodríguez, que la víspera corrió dos 200m, ni con Pol Retamal, finalista el viernes en los 200m, los otros tres cuartetos pasaron a la final, y dos de ellos, el 4×100 femenino y el 4×400 masculino, con magníficas expectativas, de oro incluso, en la final.

