Durante un mes, miles de personas de todas partes del mundo dejan atrás sus hogares para emprender un viaje que quedará grabado en sus memorias para siempre: la experiencia de vivir un Mundial de Fútbol en primera persona. Sin embargo, detrás de la fiesta del fútbol, una maquinaria económica descomunal trabaja sin cesar, impulsando sectores y transformando ciudades enteras. Todo ello con el objetivo de que la operativa funcione a la perfección para generar la mejor experiencia posible a los aficionados y turistas que acuden al Mundial. En ese reto, la oferta de hospedaje es una pieza clave en el engranaje. De ahí que la FIFA firmara un acuerdo de colaboración con Airbnb para que los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá y México sean anfitriones. Según datos de la plataforma entre todos los turistas que acudirán a la cita mundialista y encuentren apartamento o habitación por Airbnb, se generará un gasto de 3.600 millones de dólares (3.101 millones de euros). Es una cifra que engloba el gasto en estancia, pero también en desplazamiento y derivados.

