Un control antidopaje por sorpresa de los servicios médicos de la FIFA alteró la concentración de España el día después del combate de altura que le exigió Alemania. Revisado el partido, el estado de ánimo de los internacionales españoles diluyó el resquemor existente al término del encuentro. La sensación de dejar escapar el cierre aritmético de la clasificación y poder echar de la competición a los alemanes dio paso entre el grueso del grupo a conclusiones más positivas. Pocas veces en la era Luis Enrique las valoraciones post partido exteriores han estado por encima de las que se generan en el cuerpo técnico y entre los internacionales. La revisión del encuentro puso en valor entre el grupo el partido realizado ante la categoría y las virtudes de Alemania.

