México ha abierto su Copa Mundial 2026 con contundencia: 2-0 a Sudáfrica, tres puntos casi en el bolsillo y la sensación de que el Tri ha encontrado por fin el equilibrio que llevaba años buscando. En el centro de ese proyecto, con el dorsal 9 a la espalda y 1,89 metros de envergadura, está Raúl Jiménez, el delantero convertido en referente moral y futbolístico de una selección que aspira a algo más que a un papel digno en su torneo de casa.

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