Muy poco antes de volver a conseguir el prodigio de un gol muy necesario nada más salir en el minuto 84, Joselu Mato aguardaba en la banda a que llegara Álvaro Morata. Lo retiraban después de una noche de brega sin premio, pero al cruzarse con su viejo amigo, que lo sustituía, le dio un abrazo cariñoso, de confianza, y el todavía delantero del Espanyol corrió hacia otra oportunidad que hace unos meses ni imaginaba, aún con el eco del último consejo de Luis de la Fuente: “Cuando tengas duda, mete gol”, según contó el seleccionador.

