Neymar no pudo contener las lágrimas. Rompió a llorar como un niño pequeño cuando el colegiado pitó el final en el Metlife Stadium. Con 34 años y 4 Mundiales a sus espaldas, ‘Ney’ sabía que estaba despidiéndose del fútbol de élite, del gran torneo de selecciones y de una carrera que, aun siendo un éxito, apuntaba a mucho más. Se irá sin ganar un Mundial con su Brasil, la gran cuenta pendiente. Una despedida prematura y cruel. 

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