Pase lo que pase, el Real Madrid tiene a Kylian Mbappé en modo destructor. Si el equipo tiene una tarde de borrón como la del Metropolitano, el francés acierta con su único tiro, si le toca jugar en el fin del mundo contra un rival de los que históricamente han invitado a los blancos a sestear, a él se le dispara el apetito. Así que se fue de Almaty con tres goles y un pequeño alivio después del disgusto del sábado contra el Atlético. La contundente victoria contra el Kairat no endereza nada del batacazo contra el Atlético, pero evitó más dudas con un ejercicio solvente contra un equipo más voluntarioso que otra cosa.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *