Carlo Ancelotti dijo a finales de diciembre que no pensaba poner más a Fede Valverde como lateral derecho. Salvo una emergencia, puntualizó, algo que sintió pronto. En cuanto el Barcelona le metió cinco en la final de la Supercopa al inicio de la segunda mitad, el uruguayo fue enviado a taponar el socavón. Y hace unos días, el italiano deslizó que no veía al charrúa y Tchouameni a la vez en la zaga. Hasta que la lesión de Antonio Rüdiger más la de Lucas Vázquez, y de postre la de David Alaba, le empujó a ello en un momento muy delicado de la temporada.

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