Hay un detalle particularmente frustrante para Vinicius de la noche en la que fue expulsado en Mestalla después de sufrir otra ración de ataques racistas. Con el partido detenido en el minuto 71, el brasileño detectó en la grada Mario Kempes a un espectador que le llamaba “mono” y se fue hacia allí para señalarlo. “¡Ese, ese!”, se desgañitaba con el brazo derecho extendido mientras lo seguían las cámaras. Han circulado muchas imágenes de él apoyado en la valla, rodeado de compañeros, pero la realización oficial no sirvió ninguna del aficionado.

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