La trama de apuestas deportivas desmantelada la semana pasada por la Policía Nacional funcionaba de modo muy parecido al de una cooperativa de futbolistas: sus integrantes aprovechaban su condición de jugadores en activo de clubes modestos de Andalucía y Gibraltar para amañar los encuentros en los que participaban mientras, en paralelo, apostaban de manera coordinada y fraudulenta a través de personas interpuestas para ganar miles de euros, según se desprende de la investigación. Los responsables de las pesquisas estiman que, desde el primer partido supuestamente trucado, de mayo de 2021, hasta que se produjeron las detenciones, la red se embolsó 500.000 euros de beneficio. En total, están bajo sospecha más de 20 encuentros, señalan las fuentes consultadas. La Operación Conífera suma ya 21 arrestados, entre ellos 12 jugadores en activo de seis equipos de Primera y Segunda RFEF (las antiguas Segunda B y Tercera), pero también de la Liga Nacional de Gibraltar.

