<strong>Lewis Hamilton</strong> ha vivido un año realmente extraño. El heptacampeón no ha ganado ni una sola carrera y tampoco ha firmado poles. Es un territorio desconocido para un piloto acostumbrado a arrasar. Si <strong>2021</strong> acabó muy mal para él (<strong>Max Verstappen</strong> le privó de sumar su octava corona en la última vuelta de la carrera -en Abu Dhabi- que ponía fin a la temporada), en <strong>2022</strong> ha sido peor. No ha habido trauma, sino más bien desmotivación.

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