Celebrar una victoria, o un gol, con el banderín parece que se ha puesto de moda en el fútbol. Desde que el jugador del Valencia, Eray Cömert, lo hiciera el pasado mes de febrero tras la disputa del derbi Levante-Valencia, esta polémica celebración ha ido cogiendo forma y se ha repetido en distintos escenarios. Sucedió recientemente en el Betis-Sevilla y ayer se volvió a dar en un partido de la Conference. En el Estrasburgo-Mainz donde acabó con una tángana descomunal entre jugadores.

