Los dobles enfrentamientos amistosos tienen estas cosas. Normalmente, el primer partido no tiene nada que ver con el segundo. El cambio radical del duelo del viernes al de hoy, en el que España demostró su verdadero potencial ante Finlandia, ya le había pasado antes del Mundial de Uzbekistán en Alemania: a una derrota en el primer partido (3-2) le acompañó una goleada (0-9) tan espectacular como la de hoy.

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