Por si había alguna duda, en Londres manda Carlos Alcaraz. Así lo expresa el murciano cada vez que estruja el puño, se gira hacia los suyos y aprieta la doble hilera de dientes, como si acabara de hollar el Everest. Síntoma de su apetito y de un estado, de un momento: imponente. Vuelan las hojas del calendario de este Wimbledon, el español desembarca en los cuartos de final merced a la remontada contra el ruso Andrey Rublev (6-7(5), 6-3, 6-4 y 6-4, tras 2h 43m) y el cerco continúa estrechándose, acotando hacia una triple dirección: la de él, Novak Djokovic y Jannik Sinner, los tres jinetes llamados a dirimir este torneo que el español sigue resolviendo a golpe de autoridad.

