Cuando Japón se clasificó a su primer Mundial en 1998 ni uno solo de sus futbolistas militaba en un club fuera del país. Al terminar la cita en Francia Hidetoshi Nakata firmó por el Perugia a los 21 años y haría carrera en otros clubes italianos como Roma, Parma y Fiorentina. Un caso insólito. Por aquel entonces los jóvenes futbolistas japoneses priorizaban terminar sus estudios universitarios mientras disputaban la liga doméstica. 24 años después la tendencia es opuesta. De los 26 convocados a Qatar por Moriyasu, que afrontan el séptimo Mundial consecutivo para Japón, 19 actúan en clubes europeos, y 8 lo hacen en equipos alemanes. No hay otra liga europea con tanta presencia nipona. Una notable evolución que en términos competitivos permite a la selección asiática mirar a la cara a su conspicuo rival de este miércoles (Alemania a las 14:00) desde el respeto que marca el carácter nacional, pero sin ningún complejo.

