La buena vibra de Jordan Díaz en la calificación olímpica del triple salto
Fuente: El País Original en elpais.com
Jordan Díaz está donde todos deseaban que estuviera, donde él quería estar, en la final de unos Juegos Olímpicos; cómo quería estar, tensión y estrés, cierta ansiedad, el peso de los sueños, amenazando su calma caribeña. La calificación, aparentemente un trámite (un solo salto y good luck para los demás), le valió para aprender la diferencia entre unos Juegos Olímpicos y todas las demás competiciones. Y para poner a prueba la fortaleza de su cuerpo y su alma.