La bestia está aquí. <strong>Nikola Jokic se presentó a su primera final de la NBA con un objetivo entre ceja y ceja. El de trascender y no dejar a los valientes Miami Heat</strong> que saliesen más que lanzados del primero en Colorado. Se cumplió, con tal rotundidad que pone en duda cómo será la final. Los Denver Nuggets vencieron con todas las de la ley (104-93) a unos Miami Heat inofensivos y llenos de fallos. No son las mejores sensaciones.

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