Están los culés con lo que llamo una alegría mosqueada. El Barça es el único equipo del mundo que se alegre porque pierde «jugando muy bien». Y entonces gritan muchos culés: «¡El Barça ha vuelto!» Otros, dañinos, dicen: «Ha vuelto a perder con el Bayern». Dieciséis goles en contra y dos a favor. Dieciséis hostias, unas más duras que otras, porque si uno juega bien los goles duelen más. Aunque no sé qué es jugar bien si no se marca: pases y requiebros pero sin estoque. Pero bueno, el Barça perdió con una pinta muy buena. Pudo ganar, pero no ganó. Pudo pasar lo que no pasó, pero como si hubiera pasado, porque nadie puede negar que hay una gran plantilla que tiene que aprender a ganar con los grandes, para ser quien es.

