El fútbol base español salió en formación durante dos semanas de marzo y volvió con las manos llenas. Cuatro selecciones, cuatro destinos —Irlanda del Norte, Croacia, Benidorm y Alcalá de Henares—, objetivos distintos y la misma instrucción de vuelo: triunfar. Lo que ocurrió entre el 15 y el 31 no tiene demasiado artificio. 11 partidos, 34 goles a favor y solo uno en contra. Una cosecha tan limpia que cuesta creerla.

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