Los distintos. El fútbol está lleno de jugadores que saben jugar de memoria y corren como poseídos, pero les falta astucia porque tienen menos calle que Venecia. Con sus herramientas, hacen lo que pueden. Por el contrario, hay un número pequeño de sabios que hacen lo que deben casi siempre y lo que sorprende algunas veces. Estos últimos aplican una lógica matemática para que el partido no se desestabilice, parecen exploradores en la búsqueda permanente de espacios aprovechables y son detonadores de los partidos cuando vislumbran una oportunidad de peligro. Es muy interesante ver cómo se imponen sin aspavientos, con una inteligencia natural a la que solo le interesa buscarle la vuelta al partido para llevarlo a su terreno. Andan por el campo como una mina vagante a la espera de encontrar el lugar y el momento de hacer daño. Es fascinante verlos.

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