Thibaut Courtois dirigió la última arenga a sus compañeros sobre el césped. El Madrid había viajado a más de 6.000 kilómetros para disputar el segundo partido de la Champions, sin embargo, la cabeza tardó un cuarto de hora en abandonar el estropicio del Metropolitano y aterrizar en Asia Central. A los nueve segundos, ya había recibido un testarazo dentro del área de Satpaev. Y al minuto y medio, Jorginho lo intentó desde lejos.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *