Jules Koundé sonríe. Es su carta de presentación y su escudo; también el puente con sus interlocutores. Habla castellano con acento andaluz y se disculpa por la demora. “En el colegio tenía inglés y español. Me falta un poco de vocabulario, pero me expreso con comodidad”, aclara el defensa del Barcelona, de 23 años, que nació en París y se crió en los suburbios de Burdeos. Dice que tuvo una infancia feliz junto a su madre, que nunca le faltó nada y que jamás fue presionado para que jugara al fútbol. Al contrario, su madre quería que estudiara. Activo en las redes sociales, se ha posicionado contra el racismo y la islamofobia. No parece muy preocupado por esconder lo que piensa. “Me gusta hablar desde el corazón. A veces, con los periodistas debo tener un poco de cuidado”, dice ante la visita del Barcelona mañana al campo del Bayern de Múnich. Y vuelve a sonreír.

