Cinco años ha durado la Copa Davis que se le ocurrió a Gerard Piqué después de que un antiguo socio le presentara la idea de recuperar un torneo ATP en España. “¿Por qué no lo hacemos a lo grande?”, le contestó tras ver el proyecto. Y pronto se le ocurrió comprimir la Davis, un torneo que a cada curso iba a menos y que apenas tenía interés a no ser que se alcanzaran las dos últimas rondas. Y fue un boom, un éxito que atrajo espectadores, dinero, patrocinios y el mejor tenis posible porque nadie se quería perder la cita por los incentivos. Pero ahora, cinco años más tarde, la Davis de Piqué se ha esfumado.

