Kompany era un técnico feliz. El técnico del Bayern vivió el partido con la misma intensidad que sus jugadores y con el pitido final descargó toda su felicidad con un gesto de rabia. En rueda de prensa destacó lo orgulloso que estaba de su equipo y lo satisfecho por un resultado que les da una ventaja muy importante para defenderla en Múnich la próxima semana.

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