Cuando parecía que la exigencia física del patrón de juego actual condenaba a Koke (34 años), el capitán del Atlético ha puesto encima de la mesa un axioma de toda la vida: el fútbol siempre necesitará cabeza y buen pie. Tras perder su condición de intocable en el once de Diego Pablo Simeone la temporada pasada, este inicio de curso tampoco parecía pintar mejor para el jugador con más partidos en la historia del club. El fichaje de Cardoso para formar pareja con Barrios en el doble pivote relegaba al capitán del Atlético a la condición de tercer mediocentro en pugna con Conor Gallagher. Ocho partidos después del comienzo de la campaña, Koke ha sido clave en el enderezamiento del juego y de los resultados de su equipo. Su primer partido como titular ante el Villarreal (2-0) fue toda una patada para derribar la puerta del once. Como pivote posicional y distribuidor de juego, Koke le ha dado una lección a sus tres competidores. Entre otras cosas, porque ni Gallagher, ni Barrios, ni Cardoso lo son. Desde la marcha de Rodri en el verano de 2019 fichar a un mediocentro puro de nivel ya fue la gran asignatura pendiente de la dirección deportiva cuando la ocupaba el italiano Andrea Berta y lo es ahora que está en manos de Carlos Bucero.

